Venture capital para dummies: el viaje desde semilla hasta la Serie C (o presalida a bolsa)

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La digitalización de la era en la que vivimos, acelerada por la pandemia de 2020, y unos tipos de interés bajos, ha hecho que el venture capital (VC), un tipo de financiación antes conocido sólo por unos pocos en Estados Unidos y el norte de Europa, sea ahora objeto de portadas en los principales diarios económicos de todo el mundo.

Por ejemplo: cómo no hablar hoy de Konfío, una fintech que recientemente alcanzó el valor de 1,300 millones de dólares convirtiéndose en uno de los nuevos unicornios mexicanos, tras completar con éxito su más reciente ronda de inversión.

El concepto del VC ha venido creciendo en gran medida y cada vez se habla más sobre este tema en nuestra región debido a la gran cantidad de empresas emergentes latinas que se han ganado la atención de inversionistas internacionales, ¿pero, realmente qué significa VC y por qué es tan importante en el mundo del emprendimiento?. Te lo explicamos de una manera sencilla.

Venture capital o capital de riesgo

El venture capital o capital de riesgo para fases iniciales es un tipo de financiación privada que consiste en invertir en empresas con tecnologías o modelos de negocio disruptivos, más conocidas como startups, las cuales deben un gran potencial para crecer a escala global y convertirse en el tiempo en una gran compañía.

Es importante aclarar que una empresa nueva no es necesariamente una startup, la clave está en si dicha empresa nueva, además busca desarrollar un modelo de negocio o tecnología hasta ahora no existente. Ese es el caso de Clip, otro unicornio mexicano revolucionando la industria de medios de pago.

Para lograr alcanzar el estatus de ‘unicornio’ (cuando superan una valoración de 1,000 millones de dólares en sus rondas de inversión), las startups deben pasar por unos hitos cuyo cumplimiento hace que se reduzca el riesgo alrededor de dicha startup. Las subsecuentes rondas de financiación, semilla, Series A, Series B, etc., simplemente reflejan la consecución de dichos hitos y el aumento de valoración, pero ¿qué significa cada una de estas series?. Acá te lo explicamos:

El venture capital y la ronda semilla: transforma tu idea en un producto

Es la primera ronda de financiación, están dirigidas a empresas en su etapa inicial. Esta primera etapa comprende desde la ideación, prototipado o MVP (Producto Viable Mínimo, en español), hasta lograr las primeras evidencias de que tu nuevo producto está siendo deseado por el mercado con fuerza.

Esa incipiente demanda, en el argot del sector, se llama también “tracción”. Y a veces la primera ronda ocurre incluso antes de tener un prototipo: son las rondas presemilla, generalmente con equipos fundadores experimentados y una idea clara del camino a recorrer.

En esta etapa el riesgo más importante es el riesgo alrededor del equipo: ¿es éste equipo el ideal para resolver el problema de la industria que atacan? ¿Es un equipo que va a lograr moverse rápido una vez validen su tesis o idea? ¿Lograrán atraer el talento necesario para su idea? Hasta el genio Steve Jobs necesitó cofundadores para materializar su visión.

El tamaño de esta ronda, y las subsecuentes, depende fundamentalmente del tamaño de los fondos de VC del ecosistema en el que el emprendedor opera. Aunque cada vez más frecuentemente, fondos de VC extranjeros invierten en países donde ven oportunidades: la pandemia ha hecho que invertir vía Zoom sea más común.

Las rondas semillas pueden ir desde 200,000 dólares en ecosistemas poco maduros hasta 10 millones de dólares en Silicon Valley. Lo más interesante de esta etapa es que el camino más corto no siempre es el que más financiación logra si no el que antes logra la tracción necesaria que valida su idea de negocio.

En esta etapa, el emprendedor dará un 10-25% de su empresa a cambio del capital necesario para validar su idea, transformándola en un nuevo producto demandado por el mercado. Muchas veces, es necesario hacer más de una ronda semilla, pero es importante que la dilución total del emprendedor no sea mayor de dicho rango del 10-25% antes de enfrentarse a la serie A.

Es importante que el emprendedor tenga suficiente incentivo para poder desarrollar la startup hasta el final, levantando rondas y diluyéndose. Los inversores de esta etapa estiman el horizonte temporal en 7-8 años, y es clave que el emprendedor siga al mando cuando por lo menos hasta la serie B.

El tipo de inversor profesional en esta ronda son Business Angels (es decir, individuos con interés en invertir en esta etapa) o fondos especializados en esta etapa. En el caso de los emprendedores primerizos, especialmente en ecosistemas menos maduros, la familia y amigos del emprendedor son los inversores estrella de esta ronda porque son los que más fe tienen en el equipo, al que conocen bien.

Serie A: transforma tu producto en un negocio

En esta etapa el riesgo más importante es no lograr un modelo de negocio repetible y escalable alrededor de tu producto. Ésto no significa que la startup tenga que ser rentable, si no que haya clientes dispuestos a pagar por el producto de forma rentable, repetida y escalable.

Para poder captar el interés de inversores series A, la startup debe tener suficientes datos e ingresos que avalen que dicho riesgo está superado. Normalmente, una startup suele tener una facturación mensual recurrente de 50,000 a 200,000 dólares; obviamente, cuando más facturación recurrente y crecimiento, mayor valoración tendrá la compañía y mayor será el tamaño de la ronda serie A.

En experimentados y profundos ecosistemas como Silicon Valley se prioriza la carrera por hacer crecer el producto frente a la carrera por monetizarlo. Ese fue el caso de Youtube o Whatsapp; no obstante, especialmente fuera de estos ecosistemas, estos casos son la excepción.

La diferencia se debe a que los ecosistemas maduros existen grandes compañías tecnológicas comprando startups regularmente, y adicionalmente, hay un enorme conocimiento en desarrollar modelos de negocio sobre productos novedosos.

El tamaño de las series A varía según las geografías, y depende también del tamaño de los fondos venture capital en cada región (aunque los fondos extranjeros cada vez participan más, como señalamos antes). Un rango habitual suele ser entre 2,000 a 20,000 dólares, a cambio de una dilución menor que la sufrida en la fase semilla pero todavía sustancial (el rango más habitual es del 10-20%). Y en algunas ocasiones es necesario hacer varias series A para llegar al siguiente hito de valoración (Series A1, Series A2, etc).

El tipo de inversor profesional en esta ronda son fondos de venture capital, muchas veces especializados en sectores o geografías. Aunque cada vez es más normal ver fondos Corporate Venture Capital, que son los brazos inversores de grandes corporaciones que buscan participar de la innovación, así como algunos super Business Angels.

Por último, a partir de ahora, el trabajo de los fundadores se centrará más y más en atraer el mejor talento posible para escalar su impacto en la organización.

Serie B: transforma tu negocio en una nueva categoría mundial

En esta etapa el riesgo más importante es no lograr convertir tu startup en una referencia mundial, plasmando las expectativas de crecimiento de los inversores. En caso contrario, el resultado más habitual es la venta de la compañía en lugar de seguir haciendo sucesivas rondas de financiación.

A partir de esta fase, las startups se suelen llamar “scale-ups”, dado que el foco ya no es “buscar” el producto o modelo de negocio adecuado, si no correr lo más rápido posible para ganar la posición de un mercado que ya se conoce bien.

En esta fase, al contrario que en la fase semilla, levantar poca financiación es negativo pues el modelo de crecimiento ya está demostrado. En ésta fase, la incógnita más importante es cómo de rápido nuestra scale-up puede cumplir su plan de negocio; un plan que refleja una volatilidad mucho menor que en las fases anteriores.

El tipo de inversor serán fondos especializados, cuyo sistema de análisis de inversión es diferente a aquel de las etapas anteriores. En esta fase, la cuenta de resultados y sus márgenes toman gran relevancia pues anticipan la capacidad de las empresas de crear flujos de caja en el futuro. En alguna ocasión, veremos a Family Offices coinvirtiendo con estos fondos especializados

El tamaño de las series B va desde 25 millones hasta 300 millones de dólares, según las geografías, diferentes verticales, velocidad de los crecimientos. Y en alguna ocasión estas rondas incluyen una partida de presupuesto para adquirir a algún competidor o startup que encaja en la estrategia de producto.

Serie C: de 100 a 500 empleados para dominar el mundo

En esta ronda, la startup ya está funcionando como un negocio o empresa consolidada; técnicamente ya no es una startup.

El objetivo de esta ronda suele ser duplicar o triplicar el tamaño de la compañía en poco tiempo. En esta fase, las adquisiciones son más comunes, y la expansión internacional una norma. Es entonces cuando el camino a la salida a bolsa se empieza a vislumbrar.

En esta fase, atraer talento es más sencillo. La compañía ya es conocida a una escala relevante, y no es raro ver que el consejo de la empresa da entrada a un nuevo CEO, dando salida al fundador. En este momento, muchos bancos de inversión empezarán a llamar a la puerta de la compañía para presentar opciones de financiación como la salida a bolsa o incluso la venta de la compañía si no se logra el crecimiento esperado.

Article originally published in Business Insider Mexico